Monday, December 25, 2006

Chocolates y concursos

Cuando llevaba ya un par de años en la carrera de física, supe de un concurso, el cual se denominó "el pollonóstico", el cual consistía en averigüar cuántos cubitos de caldo de pollo cabían en una figura gigante (tridimensional) de un pollo, precisamente el logotipo de la compañía promotora del evento. Recuerdo que pensé que podía usarse una integral triple, para calcular el volumen de dicho animal y sabiendo el tamaño de cada cubito de caldo de pollo, podría saber aproximadamente cuántos cubitos cabrían. No hice cálculo alguno por algún motivo que no recuerdo. Sin embargo, hace quizás ya un par de años, la empresa Cinemex lanzó un concurso que consistía en acertar cuántos vasos había dentro de un auto Corolla. Dicho auto estaba en uno de los complejos de cine de dicha empresa y se podía ver lleno de vasos de 450 ml. Me metí a Internet en ese entonces y saqué las estadísticas básicas del auto. Calculé el volumen disponible, el del vaso de refresco (ciertamente un poco más latoso, porque los vasos son conos truncados) y llegué a cierto número mágico. Entonces cada vez que fui al cine introduje cifras con cierto margen de tolerancia... Pero no me lo gané. Mi cálculo falló por un par de miles de vasos... ¿La razón? Los vasos estaban desordenados, es decir, no estaban metidos ordenadamente (apilados, por ejemplo), en el automóvil. Así, había un buen margen de desperdicio de espacio para los vasos y ahí mi error.

Curiosamente, semanas después, la misma empresa cinéfila hizo otro concurso, pero ahora se trataba de encontrar cuántos chocolates kitkat cabían en un ford fiesta. Una vez me decidí a trabajar en el problema. Procedí igual que en el caso del Corolla y llegué a un número mágico. He aquí mis cálculos:

Ford Fiesta
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volumen total del coche: 3.908 m largo total
1.451 m alto total

1.675 m ancho total


Volumen total (como si fuese una caja cuadrada): 9.4981009 m3

Habitabilidad:


Compartimiento delantero:
-------------------------


Asiento a techo 100.5 cms
Espacio para hombros 135.5 cms

Espacio para piernas 105.8 cms


Compartimiento trasero:
-----------------------


Asiento a techo 96.7 cms

Espacio para hombros 135.5 cms

Espacio para piernas 80.3 cms
Cajuela (espacio útil) 305 dm3


Volumen de un kitkat de 29 grms... ==================================

largo: 11 cms
ancho: 2.7 cms

alto : 1.9 cms


Así: .11 m * .027 m * .019 m = .00005643 m3 (56 cms3)


-----------


Paralelogramo de la parte trasera (cajuela con kitkats):


Dividí el auto en 7 zonas...


zona 1: .2894 m * .332 m * 1.675 = 0.1609 m3
zona 2: .3618 m * .332 m * 1.675 = 0.2011 m3

zona 3: .5066 m * .434 m * 1.675 = 0.3683 m3

zona 4: (.7961 m * .507 m * 1.675)/2 = 0.3380 m3
zona 5: .5066 m * .724 m * 1.675 = 0.6143 m3
zona 6: .9408 m * .2894 m * 1.675 = 0.4560 m3
zona 7: .5066 m * .3908 m * 1.675 = 0.3316 m3

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Suma 2.4702 m3 (2470200 cm3) Este es el espacio total del coche... (ya quitando espacios de los asientos). De ahí, aún habría que quitar el espacio que ocupa el volante y los instrumentos, así como la parte de en medio, que es donde esta la barra de la dirección, la palanca, etc, la cual recorre el coche de principio a fin. Así, quitaremos 25% (.61755 m3)... Por lo tanto, el total del espacio disponible es:

2.4702 - .61755 = 1.85265 m3 = 1852650 cm3


Entonces 1852650 cm3 / 56 cm3 = 33083 kks...¡Cantidad total!


Cuando llegué a este cálculo me parecío demasiado exagerado. No podía creer que hubiesen tantos chocolates kitkat en el auto ford fiesta. Y entonces utilicé una lógica por demás absurda. Esto es lo que pensé: A ver, si en 2.55 m3 caben 2444 vasos de 500 cms3 [el caso del Corolla], entonces en 1.85265 m3 caben 1775 vasos Si en cada vaso caben 3 kks , entonces tendremos: 1775 * 3.0 = 5325 kks

Esta fue la cifra que aposté. Pero cuando supe el resultado, hallé que había ¡33769 kit kats! Mi cálculo original 33083 estaba errado por 686 chocolates... es decir, el 2.031%. Pero no confié en las matemáticas y por ende, volví a perder la chance de hacerme de un auto sin esfuerzo alguno.

En todos estos estudios (el del Corolla y el del Fiesta) llegué a una interesante conclusión: mientras más chico es lo que se meta en un envase, menos espacio se desperdicia.

Pero esto no es el final de la historia. Mi hermana Marga, que vive en Vancouver, me dijo hace un par de meses que había un concurso para ganarse un auto Honda Fit 2007. Había que acertar cuántos chocolatitos cabían en la parte de carga de dicho auto. Aquí, no había foto con el auto cargado de chocolates ni se podía ver en ninguna parte. Sin embargo, de lo anteriormente aprendido, atacamos de nuevo el problema. He aquí los cálculos que hice:

Los chocolatines están solamente de la parte de carga, la cual, de acuerdo a los datos técnicos, es de 41.9 pies cúbicos. Si esto es el tamaño volumétrico total, hagamos los cálculos pertinentes:

41.9 pies cúbicos son 1186475.872205 centímetros cúbicos.

Cada chocolatín mide 5.415 cms cúbicos. Entonces hacemos la división:


(i) 1186475/ 5.415 = 219108 chocolates.


Una vez más, aquí estamos considerando que todos están empacados sin dejar espacios entre ellos, es decir, que están puestos pegadísimos unos a otros. Como eso no necesariamente es cierto, entonces tenemos que sacar un margen.

Si tomamos cada chocolatín como de 2 x 2 x 1.7, encontramos que cada chocolate mide 6.8 cms cúbicos, por lo que, si repetimos la ecuación (i) pero con este nuevo valor hallaremos:

(ii) 1186475 / 6.8 = 174481 chocolates.


Pienso entonces que el máximo número de chocolatines es de 219,108 y el razonablemente calculado es de 174,481. Como se puede apostar dos veces por día (una Margo, y otra Mauricio), y tienen hasta el día 13, amén de los "bonus" que les den (checa la convocatoria, Margot), podemos hacer el siguiente cálculo:
La cantidad de chocolates en el espacio de carga será de 174,481 chocolates (más menos) 26,172 (15%)

Así, máximo valor: 200,653 chocolates
mínimo valor: 148,309 chocolates Ahora fíjate bien, Margo, si empiezan a participar hoy mismo, y tienen dos apuestas por día, podrían apostar así (en incrementos de 4362):

día | Marga | Mau

----------------------------------------
5 de diciembre | 148,309 | 152,671
6 de diciembre | 157,033 | 161,395
7 de diciembre | 165,757 | 170,119
8 de diciembre | 174,481 | 178,843
9 de diciembre | 183,205 | 187,567
10 de diciembre | 191,929 | 196,291
11 de diciembre | 200,653 | 205,015
12 de diciembre | 209,377 | 218,101


Cuando terminen con estas cifras, si tienen apuestas "bonus", sumen 4362 a la última cantidad para una apuesta y resten eso mismo (a la primera cantidad) para la segunda apuesta.


Le mandé los datos a mi hermana y cumplió con lo señalado, apostando diariamente como le indiqué. Sin embargo, no ganó. La compañía promotora del concurso no entregó el resultado el día prometido... Y ayer me enteré que no ganamos. Lo lamentable es que la empresa no ha dicho cuántos chocolatines había en el auto, así que por el momento no puedo saber qué tan lejos o cerca del resultado correcto quedamos. Seguiremos informando.

Sunday, December 24, 2006

Perfeccione su ajedrez, primera reimpresión...

Antes de irme a Mérida, al torneo Carlos Torre in memoriam, pedí a la editorial Selector unos diez libros de mi obra que habla sobre el ajedrez a la ciega, la cual han titulado los genios de la mercadotecnia en esa editorial como "Perfeccione su Ajedrez". Me llevé la sorpresa de saber que estaba en su primera reimpresión y según me comentó Russek, prolífico escritor de ajedrez en dicha editorial, el primer tiraje es de 5000 ejemplares y cada reimpresión es de 1000 (si no es así, corrígeme, Guil).

Encontré además que "arreglaron" uno de los errores de la portada. En lugar de poner un reloj de ajedrez con un solo botón, ahora pusieron los dos que normalmente se ven en dichos relojes. Sin embargo, siguen existiendo errores en la portada. Esperemos que los errores burdos en la llamativa portada finalmente se solucionen en la siguiente reimpresión, si es que llego a ella.

El poder de la memoria

Recientemente el excampeón mundial de ajedrez, Vesselin Topálov jugó contra Judit Polgar un macth a la ciega, es decir, sin ver el tablero. El búlgaro ganó por la mínima diferencia, pero eso no importa. Más bien es relevante el hecho de que el ajedrez a la ciega se juega escasamente, aunque claro, aún existe el torneo Amber Melody, en donde se compite en modalidades rápidas y a la ciega.

Obviamente jugar a la ciega simplemente significa que quien así mueve las piezas, dicta las jugadas a un tablero normal. El jugador debe imaginar dónde están las piezas y además de todo, encontrar jugadas buenas, porque de nada sirve la proeza de jugar sin ver el tablero para terminar perdiendo la partida.

De acuerdo a información que encontré aquí en la red, en 1226 ya se jugaba a la ciega, aunque probablemente el ajedrez de esa época no era exactamente como el que ahora jugamos. Philidor en 1783 jugó simultáneamente a la ciega dos partidas en Londres, y se describió en alguna publicación como "un fenómeno en la historia del hombre". Sin embargo, parece ser que esta habilidad de jugar sin ver el tablero es relativamente común entre los grandes jugadores. Aparentemente la gente de talento muestra, y no sólo en ajedrez, esta capacidad relativamente extraordinaria. Por ejemplo, Gauss, el príncipe de las matemáticas, podía resolver complejos problemas matemáticos mentalmente.

Regresando al ajedrez, el récord de partidas simultáneas a ciegas se ha roto con cierta frecuencia a través de los años. Paul Morphy jugó ocho tableros, Harry Nelson Pillsbury veintidós. Richard Reti veintinueve. Alekhine llegó a treinta y dos, y para el año 1943, Najdorf jugó 45 en San Paulo, Brasil. En 1960, un húngaro llamado Janos Flesch jugó contra 52 tableros al mismo tiempo, en una sesión de doce horas, ganando 33, perdiendo 3 y empatando el resto. En 1970 logró subir el registro a 62 juegos simultáneamente a la ciega. La pregunta obvia es ¿cómo puede realizarse semejante proeza? ¿Cómo puede un jugador llevar en la cabeza la posición de tantas piezas en tantas diversas partidas?

Sin duda el tema es fascinante y el librillo que escribí (ver siguiente nota), trata precisamente de cómo se puede aprender a jugar sin ver el tablero. El enfoque, sin embargo, es aprender este "arte" para usarlo al analizar una partida de ajedrez. Mi teoría es muy simple: "si pudiese 'mover' las piezas del tablero de ajedrez en la mente, tendría claramente una ventaja sobre aquel jugador que no tiene esta capacidad de visualización".

Cabe señalar que Judit Polgar podía jugar a la ciega desde que era pequeña. Una de las fotos que ilustra este artículo así lo revela, en contra de Florencio Campomanes. En la fotografía, el papá Polgar le dicta a la niña las jugadas y ella aprieta el botón del reloj al dictar la jugada. Se presume que se trata de una partida rápida.

Lo simpático de esto es que vi un vídeo, en youtube, a un personaje que no juega al ajedrez a la ciega, sino que resuelve el cubo de Rubik en tiempo brevísimo, pero sin verlo. No sé si sea un truco o si realmente lo está resolviendo, pero en cualquiera de los casos, llama mucho la atención.

Esta clase de exhibiciones, ya sea en ajedrez, o la de resolver el cubo de Rubik de esta manera, siempre son espectaculares en cuanto a la capacidad del cerebro humano e incluso, jugadores como Topálov, que puede jugar a la ciega una partida sin mayores problemas, declaró en una conferencia de prensa, en México DF, el 11 de febrero del 2006, que él no creía que Najdorf hubiese podido jugar 45 tableros a la ciega. Curioso comentario, porque la hazaña del argentino/polaco, está perfectamente documentada.

Tuesday, December 12, 2006

Mis primeras partidas contra grandes maestros

Hace muchos años de esto, vinieron a México una serie de grandes maestros a dar una exhibición de simultáneas. Estaban Suttles (Canadá), Larsen (Dinamarca), Keres (Rusia), Kárpov (Rusia) y Hort (Checoslovaquia). En ese entonces mi papá me llevó a un hotel céntrico de la capital, y por un buen dinero, me inscribió para probar mis fuerzas contra el GM Bent Larsen. Recuerdo que Kárpov, la nueva estrella del ajedrez soviético era muy frági físicamentel. Keres era imponente, igual que Larsen. Ambos eran sin duda los que más llamaban la atención. He aquí la partida que enfrenté al danés (blancas) : 1. d4 e6 2. e4 d5 3. Nd2 Nf6 4. e5 Ne4 5. Bd3 Nxd2 6. Bxd2 c5 7. c3 Nc6 8. Nf3 Qb6 9. Qa4 Bd7 10. Qb3 cxd4 11. Qxb6 axb6 12. cxd4 Bb4 13. Ke2 Bxd2 14. Kxd2 Nb4 15. a3 Nxd3 16. Kxd3 Bb5+ 17. Kd2 Rc8 18. Rhc1 Ke7 19. Ne1 Ba4 20. Nd3 f6 21. Rxc8 Rxc8 22. Rc1 Bc6 23. h4 h5 24. Nf4 fxe5 25. Ng6+ Kd6 26. Nxe5 Rf8 27. Ke3 Rf6 28. b3 b5 29. f3 Kc7 30. g4 hxg4 31. fxg4 Kb6 [ver diagrama] 32. h5? (aquí el GM se pierde la oportunidad ganadora: 32. Rxc6! seguido de Ne7+ ganando fácilmente el final) 32. ... Be8 33. Rc8 Bc6 34. Rxc6+! (me perdonó una vez, pero dos no) 34. ... bxc6 35. Nd7+ Kc7 36. Nxf6 Kd8 37. g5 Ke7 38. Ng4 Kf7 39. Ne5+ 1-0.

La verdad es que no es una partida excepcional, pero hay que reconocer que yo era un mocoso en ese tiempo y apenas estaba haciendo mis pininos.
En esa exhibición mi papá contactó al dueño de una fábrica de colchones, que había contratado a Duncan Suttles, el flamante gran maestro de Canadá. Así, unos pocos días después de la partida contra el danés, jugué en otra sesión de simultáneas, esta vez contra el GM Suttles (blancas) [en la foto es el de camisa blanca]. He aquí ese encuentro: 1. e4 c5 2. Nc3 Nc6 3. g3 Nf6 4. Bg2 e6 5. Nge2 Be7 6. O-O O-O 7. d3 d5 8. exd5 exd5 9. Nf4 Be6 10. Nxe6 fxe6 11. Bg5 d4 12. Bxf6 Bxf6 13. Ne4 Qe7 14. Qh5 Nb4 15. Rae1 Rae8 16. Re2 b6 17. Rfe1 Nd5? [ver diagrama] 18. Ng5 Bxg5 19. Bxd5 Bf6 20. Rxe6 1-0.

Una vez más, nada realmente memorable. Recuerdo vagamente esta partida y creo que para ser mis primeros esfuerzos, no estaban tan mal, aunque claro, hay que reconocer que incluso en simultáneas, tanto el danés como el canadiense, debían vencer a un chiquillo novato, que quizás había apenas arañado un par de libros de ajedrez. Como sea, ambas partidas las conservé y decidí ponerlas aquí, para recordar esos primeros pasos.

Por cierto, los diagramas son de una base de datos de ajedrez gratuita, llamada José (por Capablanca)... Puede bajarse de este sitio.

Saturday, December 09, 2006

Hastings 1999/2000

A fines de 1999 decidí irme de vacaciones a Inglaterra. En realidad quería ir a ver a un par de amistades que conocí en Essex, cuando hice la maestría. Aprovechando el viaje, había decidido que jugaría el tradicional torneo (abierto) de Hastings, que se juega en paralelo con el grupo "elite". Así, uno puede ver las partidas de dicho torneo a la par que juega uno un fuerte evento.

En la ronda siete me tocó jugar contra una alemana, Kristiane Preschka, la cual en ese entonces tenía un rating de 2115. He aquí la partida:

Lopez, Manuel - Prescha, Kristiane
Hastings (Challengers) 1999/2000
Defensa Francesa (variante del avance)

1. e4 e6 2. d4 d5 3. e5 c5 4. c3 Cc6 5. Cf3 Db6 6. Ad3 Pienso que esta línea es una de las más agudas de la francesa del avance. No está claro si hay compensación por el peón (o los peones) entregados, pero en cualquiera de los casos, se pueden producir partidas por demás movidas y emocionantes. 6. ... cxd4 7. cxd4 Ad7 8. O-O Cxd4 Entrando de lleno a la línea más aguda 9. Cxd4 Dxd4 10. Cc3 Dxe5 En mi opinión, esto ya es un exceso, pero quizás jugando con corrección la ventaja material tienda a imponerse 11. Te1 Db8 12. Cxd5 Ad6 13. Dg4 Rf8 14. Ad2 Ac6?! No es la jugada más recomendada... Aquí casi siempre se juega 14. ... h5 15. Dh3 Cf6. La idea en parte es que la dama en h3 es menos útil que en g4. 15. Ac3 e5 16. Ce3 Ch6 17. Dh5! Ahora se observa porqué h5 por parte del negro es necesario. 17. ... f6 18. Nc4 Be7 19. f4! Hay que abrir líneas, aprovechando la mala situación de las piezas negras. 19. ... e4 20. Axe4 Axe4 21. Txe4 Dc7 (ver diagrama) 22. Txe7!? El sacrificio se basa más en la intuición que en análisis profundo, el cual, a todo esto, probablemente no pueda hacer. La idea en el fondo es aprovechar que todas las piezas del blanco juegan, mientras que el negro aún tienen que terminar su retrasado desarrollo. En ese sentido, el gambito de los peones ha funcionado. 22. ... Dxe7 23. Te1 Df7 24. Dc5+ Rg8 25. Te7 En mi opinión (y cuál más autorizada que la del autor de esta partida) las negras están perdidas. 25. ... Df8 26. Ab4 Dd8 27. Ce3 a5? 28. Dc4+ Rf8 29. Te8+! 1-0.

Más adelante, en un sitio de ajedrez, hicieron un concurso para valorar las mejores partidas. Mandé mi pequeña obra de arte y el GM Baburin calificó a las partidas concursantes. gané un segundo sitio, y de premio me dieron 3 meses (¿o eran 6?) de acceso al Internet Chess Club. La verdad es que el premio era lo de menos. Simplemente me sirvió para confirmar que mi partida tenía cierto valor estético y ajedrecístico.

Friday, December 08, 2006

Un policía con curriculum

Ayer fui a la posada de Intel. Se iba a realizar en la exhacienda de los Morales, que en realidad es un restaurante de Polanco, de arquitectura colonial, y que se usa para muchísimos eventos de las empresas de cómputo. Pero como hacía tiempo que no iba, no me percaté de que habían añadido un edificio al lado de la exhacienda y estaba un poco confundido con el lugar. Así que me metí al McDonald's que está pegado a la exhacienda, porque en realidad necesitaba ir al baño y aproveché para preguntarle al vigilante de dicho establecimiento dónde estaba realmente el lugar al que iba.

Fui al baño y cuando regresé, el policía me preguntó si vendía camisetas. Dijo eso porque me vio con una camiseta del Campeonato Mundial de Ajedrez, que se celebrará en México DF y que me habían regalado para que se la diese al director de Intel México, que le gusta el ajedrez también. Ya le conté la razón de la camiseta que traía y entonces el policeman me espetó: "no podría conseguir chamba ahí?" Me sorprendió su pregunta y le contesté a bocajarro "¿como de qué?". Entonces me dijo: "es que soy contador público, y por mi edad, no consigo chamba. Pero si quiere le doy mi curriculum". Y antes de que dijera nada, se metió al restaurante a buscar su curriculum vitae.

Entonces supe que era contador público por laUNAM con maestría en contaduría, especialidad en plantación (sic) estratégica y control de gestión. Este hombre, que ahora funje de vigilante en un restaurante de una trasnacional porque dice él, no consigue trabajo por su edad. Tiene 47 años. ¿No es ridículo? ¿No es éste un país de quinta?

Wednesday, December 06, 2006

Los misterios de la simetría

Hay una joven mujer que viene un par de veces por semana y limpia la casa. Es muy aplicada, sin duda, y hace su tarea con esmero y eficiencia. Encuentro que cada vez que viene, ordena la sala, por ejemplo, en donde en muchas ocasiones estudio ajedrez con mi tablero físico, es decir, sin usar la computadora. Había yo notado ya que cuando esta señora aparece, me reacomoda las piezas, eliminando la posición que se tenga en el tablero en ese momento. Normalmente pone todas las figuras en el tablero, pero las acomoda de manera tal que todas queden en cuadros de un mismo color (respectivamente para el color de las piezas, cuadros blancos con piezas blancas, cuadros negros con piezas negras). Hasta ahí me había percatado, pero la última vez que la señora en cuestión, reacomodó las piezas del tablero, encontré que siguió una curiosa simetría. Vaya, no sólo puso las piezas en casillas de un mismo color, además, siguió un orden, y más aún, la orientación de las cruces que ostentan los reyes están incluso alineadas en la misma dirección. Lo mismo pasa con los caballos.

Para el físico, la simetría es "la invariancia de un objeto o sistema frente a una transformación", y sin duda, el tema cobra espectacular relevancia cuando hablamos de leyes fundamentales, en donde la búsqueda de la simetría parece ser una necesidad. Por ejemplo, las leyes del magnetismo y la electricidad casi son idénticas, pero hay detalles importantes que las hacen diferentes. Por ello, los físicos piensan siempre que algo no encaja bien y buscan encontrar explicaciones. Paul André Marie Dirac, físico fuera de serie, propuso por ello, la existencia del monopolo magnético, que de encontrarse, haría que las leyes de electricidad y magnetismo pudiesen manejarse de igual manera. No obstante los esfuerzos para encontrar esta elusiva partícula, nadie ha demostrado su existencia.

Por otra parte, en todas las culturas, simetría y belleza parecen consustanciales. Reconocer y contemplar formas y estructuras simétricas (desde un copo de nieve a una fuga de Bach o una catedral gótica) es una fuente de placer que comenzamos a descubrir desde la infancia. De acuerdo a los psicólogos, parece ser que mientras más simétrico algo, más bello. No hay mucho que rascar para hallar que el rostro humano contiene un elemento de simetría e incluso, se ha encontrado que cumple con la proporción aúrea o divina. Seguiremos investigando. En el mientras, obsérvese con detenimiento la foto del tablero tal y como lo encontré. Aquí el orden de las piezas puesto simétricamente fue, desde luego, a propósito. ¿Cuál exactamente? No lo sé, pero no deja de ser curioso, ¿verdad?

Sunday, December 03, 2006

Hoy murió mi amiga Ericka

Me habló su papá para informarme que Ericka sufrió una neumonía que se le agravó y falleció en la mañana del día de hoy en el Hospital Angeles del Pedregal. Ella era la hermana de Ilse, la cantante de Flans. Conocí desde hace mucho tiempo ya a toda la familia Olivo (los padres y las tres hermanas: Ilse, Karen y Ericka), y la verdad lamento mucho la pena por la que ahora están pasando. Hace quizás dos meses vi a Ericka. No se le notaba enferma ni mucho menos. Le había prometido un FotoMorsaico, el cual le llevé unos días después de que fue su cumpleaños a su casa. Platicamos un rato y quedamos de que después nos hablaríamos. No pudo ser. Hoy me dan esta mala noticia que me parece aún más lamentable porque se va una amiga muy joven, y como que eso pega más. En fin. No tengo más que decir. Descanse en paz.

Error o broma de Amazon.com

Comprar libros vía Amazon es una práctica común hoy día, sobre todo porque mucha de la literatura técnica que muchas veces necesito, solamente se consigue en el país vecino del norte. Así pasa cuando uno tiene que lidiar con el tercermundismo al cual nos han sometido muchísimas circunstancias.

Y aunque mi experiencia con Amazon en general ha sido estupenda, en ocasiones me ha fallado lamentablemente. Por ejemplo, hace alrededor de un año pedí unos libros sobre ajedrez. La orden no me la mandaban porque nunca terminaban por poner todos los libros ordenados, ya que no estaban disponibles o había rezagos que no podía explicarme. Finalmente, cancelé la orden con Amazon y me fui a Barnes&Noble, que me los mandaron prácticamente de inmediato.

Hoy entro a Amazon buscando el nuevo libro de Kaspárov, Modern Chess Series, Part 1: Revolution in the 70's, el cual está por salir y revisando otros títulos del ogro de Bakú encuentro éste: The Attacker's Advantage: How Life Imitates Chess, el cual es el libro, que se supone, Kaspárov estaba trabajando después de dejar el ajedrez competitivo. Lo simpático es que la fecha de lanzamiento es 1 de diciembre, ¡pero del 2025!

Seguramente es un error, o quien hizo esa parte de la página no tenía la fecha de lanzamiento y por poner algo, puso ese año. Dejo constancia de este simpático error...

Friday, December 01, 2006

Hackeo político

Es difícil deshacerse del tema político, porque en nuestro país las cosas están verdaderamente mal. Por un lado tenemos a Felipe Calderón, que hoy primero de diciembre fue al Palacio Legislativo a presentar su protesta como Presidente Constitucional de este país bananero. Todo esto ocurrió en un espectáculo lamentable: rechiflas, gritos, improperios. La imagen que se da al mundo no es, sin duda, la mejor.

Por su parte, la resistencia "pacífica" que encabeza López Obrador cada vez se vuelve más "violenta". Desde el martes los diputados del PRD se han peleado, incluso a golpes, con sus similares del PAN. Y que conste, nomás informo lo que está pasando. De hecho la intención del PRD porque no tomara protesta Calderón (FECAL, como le dicen sus antagonistas), se pasó de la raya y finalmente no pudieron impedirlo. Sin embargo, entre las acciones de resistencia civil y pacífica (whatever that means!), un simpático hacker atacó la página de un periódico capitalino y puso una foto (desde luego trucada), en donde en lugar de banda presidencial, se observa un rollo de papel higiénico. Hay que reconocer que se necesita cierto ingenio, aunque en el fondo me parece que estas acciones, en lugar de mejorar la imagen del movimiento de resistencia, lo desacreditan.

Thursday, November 30, 2006

El triángulo de Penrose y el arte de hacer portadas de libros

Las portadas de los libros tienen su propio arte. Por ejemplo, en los libros de ajedrez, las editoriales tienen muchas veces a una serie de artistas y diseñadores gráficos que siguen un esquema, ya sea porque los libros publicados son de una colección particular, o bien, porque todos llevan una temática específica. Sin embargo, en el fondo se busca que las cubiertas de dichos libros llamen la atención a los potenciales compradores. Un clásico ejemplo de ello podemos verlo en los libros de la editorial Selector, en donde me publicaron mi primer libro de ajedrez. Las portadas de dicha editorial tienden a ser en relieve, con vivos colores, para llamar la atención de los lectores. De hecho, es claro que Selector toma muy en cuenta las portadas de los libros que hace, porque es un argumento de ventas.

Hay otros casos: los libros de matemáticas, por ejemplo, a nivel licenciatura y en particular los libros de texto, tienen portadas bastante pobres. No sé la razón, porque hay cualquier cantidad de temas en las matemáticas que bien podrían ilustrarse maravillosamente, usando además, las posibilidades que da la computadora.

Sin embargo, no siempre ha sido así. Escher, el extraordinario dibujante, con una vida por demás curiosa, dibujó algunas imágenes que pasaron a ser portadas de libros de matemáticas. Una de ella es la que se refiere a las tres esferas (ver segunda imagen, la cual es un grabado en madera y firmado a lápiz, cuyas dimensiones son 11x6.5 pulgadas).

Más adelante, en un libro más moderno, el triángulo de Penrose (vea la portada del libro "Rendering for Beginners"), hace su aparición, también llamado la tri-barra, la cual es una figura imposible, publicada por Penrose y Penrose en 1958. Los triángulos de Penrose aparecen en realidad antes, en una versión mucho más simplificada de Escher (1954) pero más adelante dicha imagen recibió gran publicidad, incluso en un timbre postal.

Hoy en día veo un libro muy simpatico de ajedrez: Interview with a Grandmaster, de Aaron Summerscale, quien entrevista a una docena de grandes maestros y en donde podemos ver algunas opiniones verdaderamente relevantes del juego ciencia. Como se trata de un libro de ajedrez, el autor se esmeró no solamente poniendo las respuestas a un cuestionario más o menos similar para cada entrevistado, sino que además, les pidió a cada uno de estos personajes que expresaran qué partida era la que más les había gustado jugar/reproducir, y así, pone dichos encuentros completos, dándole más ajedrez a un libro de opiniones ajedrecísticas.

Sin embargo, lo que más me gustó de dicho libro es que le hicieron una portada que me parece muy bien lograda, y que saca provecho de las habilidades de creación de imágenes tridimensionales de muy alta calidad. Es una de mis favoritas, porque tiene muchos detalles interesantes. Por ejemplo: el vaso tiene un poco de agua y el "render", es decir, el proceso que se usa cuando se crean imágenes digitales fotorrealistas, muestra parte de los reflejos de las piezas sobre el agua. Nótese que la textura de las figuras de ajedrez y del vaso son notables. Sin duda es un trabajo final bien hecho.


Tuesday, November 28, 2006

El síndrome de Calzonzin Inspector...

Una vez vino la reina Isabel a México. No sé a cuenta de qué tuvimos que recibir a una señora que ni es la primer ministro de su país, y que realmente para los ingleses es un asunto decorativo, que eso sí, deja mucho dinero del turismo. Pero en fin. El caso es que un día me habla un ajedrecista y me dice que se organizará un pequeño torneo en la casa de la cultura, recién inaugurada, que esta por Contreras, al sur de la ciudad de México. El chiste es que se haría ese torneo en presencia de la mencionada señora y que había que estar ahí para dar lucimiento al ajedrez.

Pues bien, me apersoné en el evento y desde luego, no había ni premios, ni torneo, ni nada, pero el centro cultural era un hervidero de deportistas. Todos habían sido convocados: karatecas, nadadores, gimnastas, boxeadores e incluso ajedrecistas. Los preparativos para la presencia de la reina Isabel empezaron en la mañana y llenaron de flores la entrada. Limpiaron, remozaron, en fin, el centro cultural estaba chillando de limpio. Finalmente llegó el Presidente de la República, la señora en cuestión, y entonces empezó el espectáculo: todos en su actividad. Los gimnastas haciendo gala de sus habilidades físicas, los nadadores compitiendo en pequeñas carreras, los clavadistas haciendo lo suyo, es decir, todos le estaban mostrando a la señora lo bien organizados que estamos, de cómo hacemos ejercicio, de cómo nos dedicamos en cuerpo y alma al deporte, en las bonitas instalaciones que el gobierno prové. De hecho, la reina Isabel nos vio jugar al ajedrez, en donde realmente estábamos jugando un improvisado torneo de partidas relámpago. Pasó al lado de nosotros. Nos echó una mirada atenta, y siguió camino con los funcionarios que le explicaban que gran país éramos, que notara cómo estábamos inmersos en el deporte, y claro, gracias a los esfuerzos de nuestro gobierno.

Sin embargo, este es el síndrome Calzonzin Inspector, personaje de una película de Arau, basada en la serie de tira cómica Los SuperMachos, que hizo famoso a Rius. En dicha película, Calzonzin se convertía en inspector de un lugar pobre, paupérrimo es decir poco. El chiste es que en una parte de la trama va a visitar un pueblo y ¿qué hace éste? pues lo remoza, lo pinta de nuevo, quita la basura, saca a los pordioseros, etc., es decir, ante la presencia del importante funcionario entonces damos nuestra mejor cara, aunque en el fondo sigamos en la miseria más terrible.

Pues bien, todo esto es preámbulo a lo que vi hoy en el periódico. El presidente Fox fue a inaugurar un Centro de Alto Rendimiento, que en mi opinión, lo hizo sin hacer el mínimo comentario, y de pronto, un par de días antes de que deje la presidencia, nos sale en plena ceremonia de apertura. Eso, por sí mismo, no tendría nada de malo, pero qué pasa... Que de nuevo el síndrome Calzonzin Inspector sale a relucir. Estaban todos los deportistas, las del ballet acuático, los ciclistas, además de las personalidades actuales como Ana Guevara, el pesadísimo de Hugo Sánchez, etc. De nuevo se repite la historia: los funcionarios pasan viendo las diferentes instalaciones, pero en todas hay deportistas haciendo sus mejores afanes para mostrar cómo se desviven haciendo ejercicio y ahora más, que les han hecho el centro de alto rendimiento. Pero no me crean nada. Juzguen uds. con las fotografías escaneadas y halladas en los medios electrónicos hoy. Sin duda seguimos siendo un país patético.

Monday, November 27, 2006

Michael Swindell y La_Morsa

El director de Product Management and Strategy para CodeGear (la nueva empresa para desarrolladores, subsidiaria de Borland), Michael Swindell, presentó JBuilder 2007 (conocido por su nombre clave "pelotón"), en el hotel Nikko, precisamente la mañana de hoy. JBuilder está basado en Java y es una especie de ambiente de programación muy parecido a lo que es Delphi, sólo que para el lenguaje que la empresa SUN inventó, y que va dirigido más al backend de los servidores de aplicaciones web.

Michael resultó muy cuate y contestó todas mis preguntas, las cuales ya serán recogidas en una entrevista una vez que la transcriba del archivo de sonido que me da mi cámara digital, que a todo esto, ha resultado una maravillosa maquinita. En el mientras, ilustro este texto con la foto que me tomé con el funcionario de Borland (más bien CodeGear). Nótese que me puse mi sudadera de Borland, que me compré en 1994 cuando se presentó Delphi 1.0, en la conferencia de desarrolladores anual que se hizo en Orlando , Florida. Así que cabe preguntar... ¿quién es el de Borland y quién el entrevistador?

Thursday, November 23, 2006

Visita de un premio Nobel a México

Ayer fui al ITAM a escuchar una conferencia. Me invitó mi amiga Nadia. El conferenciante era el Dr. J. Georg Bednorz (Mayo 16, 1950 en Neuenkirchen, North Rhine-Westphalia, Alemania) quien es el físico que compartió, junto con Müller, el premio Nobel de la especialidad en 1987, por sus estudios de la superconductividad a altas temperaturas.

La conferencia fue sobre sus estudios sobre el tema. Y debo reconocer que entendí poco, pero pienso que tampoco es mi culpa, pues no soy doctor en cristalografía como el premio Nobel. Incluso pienso que el buen doctor podría haber hecho una conferencia más cercana a lo mundano. En lugar de hablar de resultados, de poner esas gráficas que sólo las entienden los expertos en el tema, pudo haber hecho algo más accesible, como por ejemplo, explicar en esencia el modelo que explica la superconductividad a altas temperaturas (hablamos de 110 grados Kelvin, algo así como -163 grados centígrados [es decir, muy pero muy frío]). Igualmente el doctor pudo haber hecho énfasis en algo que mencionó prácticamente de pasada, el "espejismo cuántico" (quantum mirage), el cual se explica brevemente aquí.

Como sea, he aquí la foto que me tomó Nadia con el laureado personaje (primera foto, desde luego), otro de mis colegas de de profesión. Con él ya van dos premios Nobel de física que se fotografían con La_Morsa. La segunda imagen es la representación gráfica del espejismo cuántico.

Wednesday, November 22, 2006

Fotos curiosas

Leyendo el libro que escribió Simen Agdestein sobre el prodigio Magnus Carlsen, encontré una simpática foto que se me ha ocurrido compartir. He aquí la imagen de la victoria de un niño de 10 años en un torneo en Noruega, su país natal.

Sin embargo, hace años encontré una foto aún más curiosa. Se trata de una imagen que apareció en la desaparecida revista Ajedrez Internacional cuyo director era Antonio Gude. Aquí podemos ver a Zsuzsa Polgar jugando una partida rápida contra el excampeón del mundo, Mijail Tal. Entre los espectadores está nada más ni nada menos que Judit Polgar, que quizás en ese entonces tendría unos cinco años, aproximadamente.

De hecho, esta foto es realmente una curiosidad. Frederic Friedel, uno de los jerarcas de la empresa Chessbase, que tiene una buena colección de fotos de todas las hermanas Polgar, no conocía esta foto, la cual es sin duda extraordinaria. Se dice que Judit a los cinco años ya jugaba un ajedrez muy fuerte. Short comenta que jugó una serie de partidas con ella y que a duras penas pudo empatar el encuentro. ¿Será cierto o es parte ya de la leyenda Polgar?

Sunday, November 19, 2006

Memorias de una columna cibernética

A principios de los noventas empecé a colaborar con una revista llamada Personal Computing México. Me invitó Javier Matuk, hoy personaje en los medios electrónicos y un importante asesor en todos los temas de tecnología. En algún momento, se decidió que escribiría el minicuento en la última página de la revista. Me apliqué un tiempo, pero aparentemente se me agotaron las ideas y mi incursión en esta fase de la literatura tuvo un final un poco abrupto.

No obstante, algunos cuentos fueron rescatables. Encontré una revista de 1993 con uno de esos cuentos. Pero además, hallé que alguien dibujó una morsa para ilustrar al personaje que lo escribía, es decir yo, bajo mi seudónimo de La_Morsa. Va entonces la imagen que algún diseñador hizo sobre mi propio personaje.

Friday, November 17, 2006

Más microcuentos de ajedrez de Uch

El rey estaba contento con su nuevo matrimonio, aunque estaba algo inquieto con la familia algo numerosa. Eran muchos parientes políticos. Pero lo que más le preocupaba eran los ocho pequeñines.

La necia torre no entendía explicaciones. Insistía e insistía y no la podían convencer.
Se le había metido en la cabeza la necedad de querer hacer la primera jugada. "¡Me toca a mi!" repetía incesantemente, quejándose con las otras piezas. "¡Me toca a mi!".

El camino era difícil y estaba lleno de obstáculos. Pero el peón era muy perseverante. Lo que sí le quedaba muy claro era de que no había marcha atrás.

Aquel rey se sentía nervioso. Estaba solo dentro de su castillo enroque. Quería salir y vivir cientos de aventuras. Evadió a los guardias, pasó silenciosamente detrás de los peones, y se
escabulló a un lado de la torre, corrió en pos de aventuras. Solo y sin protección fue apresado de inmediato por las piezas enemigas. El rey, pensativo, soñaba con regresar a su fortaleza y con los suyos, vivir cientos de aventuras.

Aquel peón iba a ver cumplido por fin su sueño de coronarse reina. El problema era que al no haber más piezas con figura de dama, tuvieron que usar una torre volteada de cabeza. El pobre peón, además de soportar el dolor de cabeza y el mareo, quedo frustrado de no verse como la realeza, ni como una verdadera dama. Apenas acababa de entrar a la octava fila el peón, e inmediatamente después de una apurada coronación, el rey abrazó y besó efusivamente a
su amada dama que había regresado del más allá, bueno, de más allá del tablero.

La dama blanca se sentía Blanca Nieves y los ocho peones.

Las piezas capturadas que estaban observando la partida desde fuera del tablero se organizaron y comenzaron a echar porras. Querían formar una pirámide pero no pudieron, solamente eran un peón, un caballo y un alfil, y no tenían ninguna pieza plana. Tendrían que esperar a que capturaran una torre.

Era un amor imposible. El peón enamorado de su reina. Por eso le dolió mucho cuando la dama murió. Triste y acongojado, continuó avanzando paso a paso, cabisbajo y distraído pasaba desapercibido, hasta que al llegar al final del tablero se encontró con la sorpresa de verse convertido en el objeto de sus sueños.

Los peones escriben cartas a sus novias o esposas. Tienen la esperanza de que las verán cuando acabe la guerra. Pero hay batallas y más batallas y la guerra no tiene para cuando terminar.

Al iniciar la partida el loco alfil pasó empujando a dos de los peones que tenía enfrente.
Todas las piezas se le quedaron mirando extrañadas. El alfil se rió con una risa nerviosa, "Quería saber que se siente el hacer la primera jugada".

Mandaron a un peón como avanzada a explorar el terreno enemigo. "¿Tardará mucho en regresar?", se preguntaban, cuando cayeron en cuenta de que al pobre peón, por la propia naturaleza de su avance, le era imposible volver sobre sus pasos. A pesar de todo, después de mucho tiempo sí volvió, pero regresó muy cambiado.

Aquel peon se decidió por fin a ir al dentista. Desde entonces ya no es como los otros peones: ya no come de lado.

Se apuró tanto el peón a llegar a coronar en la octava fila que se pasó. Se salió del tablero y ya no lo dejaron regresar.

"Son solamente seis casillas", se decía el peón mientras hacía sentadillas y otros ejercicios de calentamiento. "Son solamente seis casillas". Pero el problema no era la distancia, sino los obstáculos de las piezas contrarias que le bloqueaban el camino y hasta le ponían zancadillas.

El peón llegó triunfante a la octava fila. Sonriente alzó los brazos feliz de haber llegado a la meta.
Fue coronado reina y emocionado, volteó a dar un vistazo al tablero para ver cual era su siguiente misión. Entonces se le borró la sonrisa, por un momento se le había olvidado
que el principal objetivo del juego era atrapar al rey contrario, y el suyo acababa de caer.

Aquel peón quería ser alfil cuando fuera grande.

El peón llegó contento al final del tablero. Esperaba a ser coronado cuando vió las caras de pánico de sus compañeros capturados que observaban todo desde fuera del tablero. Cayó una negra sombra sobre él y en un instante ya estaba también fuera del tablero. No había visto a aquel tortuoso alfil escondido en el otro extremo del tablero.

La torre estaba cansada de seguir la linea. Ya no quería andar derecha, ni quería seguir por el recto camino. Así que comenzó a andar con los esquivos alfiles, tratando de imitar su manera de caminar. Pero los siniestros alfiles se burlaban de sus obstinados intentos ya que por más que se esforzaba no le salían diagonales, sino puras escaleritas.

Las jugadas eran las mismas. Todo tan repetitivo. Las piezas se movían lentamente bostezando aburridas. Lo único interesante que ocurrió en la partida fue al final, cuando se escuchó una voz que dijo "Tablas por repetición de jugadas".

Era una carrera de peones para ver quien coronaba primero. El peón blanco avanzaba una casilla y lo mismo hacía el negro. El blanco adelantaba otro cuadro, y el negro hacía lo mismo.
Y así, paso a pasito. En eso el caballo blanco salta al frente a la octava fila estorbando
al peón de su propio bando. El caballo mira a todos sus asombrados y molestos compañeros, y riendo nerviosamente, sólo dice: "Perdón, me emocioné".

El peón llegó tan cansado a la octava fila que después de coronarse ya no quiso volverse a mover.

A las piezas negras les encantaba la defensa Siciliana. Se imaginaban estar actuando en la película de "El padrino". Especialmente les gustaba rodear al rey blanco y decirle: "Te haremos
una oferta que no podrás rechazar".

La reina salió inmediatamente en busca del rey enemigo. Ella sola y poderosa iba a acabar rápidamente con este absurdo juego. Buscó grietas por donde infiltrarse, puntos débiles para atacar, piezas sueltas que pudiese tomar, un camino hacia el monarca enemigo, en fin, encontrar la jugada milagrosa que le permitiera de una vez por todas acabar con este injusto juego.
Porque las piezas contrarias le cerraron el paso, la hostigaron, la persiguieron y por último terminó rodeada y atrapada sin encontrar el modo de dar fin a este interminable juego. Ella sola y poderosa... e indefensa.

Increíble. Estaba lloviendo en el tablero. Una gota cayó sobre el sorprendido peón. Las piezas extrañadas miraron hacia arriba y comprendieron lo que pasaba. Habían perdido y la gota era una lágrima...

La partida se desarrollaba de una manera extraña. Todo parecía como visto en un espejo.
El tablero había sido colocado equivocadamente girado por lo que las damas y reyes estaban del lado equivocado. Y todo porque nadie checó que la casilla derecha fuera blanca.

El rey mismo pasó revista a la formación de peones. Todos alineados parejos, excepto uno que sobresalía por encima. Era un peón grandote de otro ajedrez. "Y tú ¿Quién eres?" "Soy Peonzón. Vengo a sustituír a mi primo Peoncín que está enfermo". "Bueno. Con suerte te confundirán con un alfil".

Carrera de caballo y torre. El caballo juguetón tenía ganas de correr, por lo que retó a la torre
a una carrera hasta el final del tablero. Soltando una carcajada, la torre aceptó dándole al caballo la ventaja de comenzar primero una carrera que creía ganada fácilmente. Así que el caballo comenzó tomando impulso y dando un salto ELE...vado. La torre vió el esfuerzo del caballo que a duras penas lo llevó un par de casillas más adelante y sabiendo que podía llegar de un sólo movimiento a la meta, se sonrió y solamente dió un paso adelante. El caballo entonces, hizo una cabriola ELE...mental. La torre ya se estaba aburriendo de esta tonta carrera, y bostezando dió otro pasito imitando al peón. En respuesta, el caballo relinchó alegremente dando un brinco ELE...gante. Distraída en sus propios pensamientos, la torre ya no estaba al tanto de la carrera, soñando en la gloria de ser la gran y única campeona en carreras de ajedrez de todo el mundo, caminó tranquilamente otro paso. El vivaracho equino termino con una pirueta bien ELE...gida, y llegó a la meta. La torre se quedó con la boca abierta. No podía creer que el caballo, con aquellos pequeños y zigzagueantes brinquitos le hubieran ganado a ella, una torre, de extrema y directa velocidad. ¡No te preocupes! Yo sé que no soy un caballo de carreras. Soy un caballo de brincos, saltos, giros y piruetas: Soy un caballo de ajedrez.

Wednesday, November 15, 2006

Una morsa de cera


Hoy fui a dar clases, como cada lunes y miércoles, y un alumno me dijo que había una especie de "tianguis" dentro de la Ibero. Me comentó que encontró una morsa de cera que tenía que ver. Así que nos fuimos a la vendimia del tianguis ése y llegamos al puesto en donde vendían todo género de chácharas y entre ellas, había unas velas, todas con motivos diferentes, pero en una mayoría, eran animales. Encontré la morsa y no me resistí a comprarla. ¿Costo? 70 pesotes. De hecho, podría parecer una vela más, pero aparte de dar luz, tiene un aromatizante que huele agradablemente. ¿Qué otra cosa se podía esperar de una vela con forma de morsa?

Sunday, November 12, 2006

Sobre la repetición en la enseñanza... y el ajedrez

Hace unos días, el presidente de este país, el nefasto de Fox, hablaba en una comunidad paupérrima, en donde se acababa de instalar un pizarrón electrónico para dar clases. De acuerdo al discurso foxiano, ahora los alumnos no tendrían que repetir interminablemente lo mismo, porque en los nuevos métodos de enseñanza/aprendizaje, el uso del pizarrón electrónico, motivaba a pensar. La enseñanza, decía Fox, palabras más, palabras menos, ya no sería aburrida ni de repetir incesantemente lo mismo. Ahora se razonaría y entonces la enseñanza en nuestro país estaría por encima que la de muchos países.

Desafortunadamente, considerando las condiciones de las primarias en nuestro país, el hecho de que tengan un par de pizarrones electrónicos no va a cambiar las miserables condiciones de los alumnos en todo el territorio nacional. La educación -seguro Vicente Fox no lo sabe ni lo entiende- no cambia porque los alumnos tengan salón con computadora, con pizarrón electrónico o con el patético proyecto de la enciclomedia (si es que algún día se puede entrar a la página). Mientras los profesores no sepan cómo enseñar, o peor tantito, mientras haya tanto improvisado en la enseñanza, el país no puede mejorar. La infraestructura educativa no se soluciona con pizarrones de última generación. La solución NO ESTÁ en dotar a las escuelas con estos mecanismos posmodernos.

De hecho, en tantos años de dar clases, me he dado cuenta de que la repetición no necesariamente está reñida con la enseñanza, y me atrevería decir que es fundamental para el aprendizaje. Los músicos, por ejemplo, ensayan interminables horas las mismas obras. Si esto no tuviese ningún sentido, no se haría, pero TODOS los intérpretes de la música clásica, al menos lo hacen con un empeño que raya en la obsesión.

Baste decir que mi padre estudiaba de cuatro a seis horas diarias la guitarra, a pesar incluso de que ya no tocaba en conciertos ni recitales. Sin embargo, mantenía la teoría de que el repetir transmite lo que se ejercita del consciente al inconsciente, que es donde se automatizan las cosas. Así, por ejemplo, de tanto repetir el conducir un auto por la ciudad, vamos dándole al subconsciente información sobre cómo se conduce un automóvil normalmente. Por ello mismo, si sufrimos un percance, podemos actuar "instintivamente", por "intuición", aunque en realidad, estamos llamando al subconsciente para que se haga cargo de la situación de emergencia y tome las acciones pertinentes.

Por ejemplo, el maestro norteamericano de ajedrez, Dan Heisman, escribió un artículo , en donde da un enfoque que llama “diferente” para el estudio de la táctica. Dice, esencialmente, que “la meta más importante al estudiar táctica es la de ser capaz de encontrar los motivos elementales de manera MUY rápida, así que estudiando una y otra vez los esquemas tácticos más básicos, se puede reconocer casi instantáneamente una combinación ganadora”.

Los alumnos de Heisman no siempre están convencidos, y aluden “¿qué es lo bueno de analizar una y otra vez el mismo problema? Así sólo aprenderé a memorizar la respuesta. Quiero aprender algo, no memorizarlo”.

Como respuesta, el maestro dice: “Dime algo, ¿tú sabes tu nombre o lo has memorizado? ¿qué tal sobre cuánto es 1+1?”. Y para hacer más sólido su argumento pone el siguiente ejercicio:

Heisman dice que “hay una sólida liga entre “conocimiento” y “memorización” (en la memoria de largo plazo. Algunos podrán decir que la diferencia entre ambos conceptos es meramente semántica”.

Aquí cualquier jugador avezado sabrá la solución (mate en 4) . No la tiene que analizar. Conoce el patrón de la combinación de mate, producto de repetir muchísimas posiciones de táctica. Y Heisman entonces se pregunta: “¿Conoces el patrón de mate o tienes que encontrar las jugadas?”.

Saturday, November 11, 2006

Uch y sus microcuentos de ajedrez

Héctor Ugalde no es una persona, es su propio personaje. Colecciona frases célebres, frases que contengan 'ch', anécdotas variadas, juegos de palabras, todo género de cosas extrañas pero divertidas. En fin, es verdaderamente un ingenio en todos sentidos. Su página, el cUchitril, es todo un árbol de ramas y subramas, en donde de alguna manera, Héctor ha podido ordenar y clasificar toda esta información que casi cae en lo bizarro.

Pues bien, Uch acaba de poner en un sitio de amigos, de discusiones aún más bizarras, en donde se puede hablar de toros o de mariposas estresadas, una serie de microcuentos que escribió basados en el ajedrez... Transcribo los mismos en honor a este, muy buen amigo. He aquí el mensaje de dicho foro:

Pues como les platicaba en La Doña (Susana Marín, nota del que escribe), hace rato, después del Festival de ajedrez y lo del concurso de cuento corto, caí en cuenta de que había escrito microcuentos, frases, pensamientos, aforismos y rollos sobre mis obsesiones: sueños, recuerdos, olvidos, espejos, laberintos, verdades, mentiras, realidad, imaginación y demás temas que he puesto en mi página personal y ahora en mi blog, pero no sobre el ajedrez. Así que me puse a pensar y a escribir y a recopilar en mi palm y en pequeños papeles lo que se me iba ocurriendo... Así que aquí van ahora mis microcuentos de ajedrez:

mUCHos salUCHos en blanco y negro! :]


Al iniciar la partida los peones se negaron a avanzar porque no querian ser meramente carne de cañón. Los caballos fueron los únicos que pudieron salir, y fueron carne... de caballo.

Inquieto, el rey oía voces de fantasmas. Atemorizado se refugió en la fortaleza de su enroque. Las piezas enemigas capturadas lo estaban esperando fuera del tablero.

Mate a Ciegas.

La dama contraria se aproximó muy pegada al arrinconado rey. El rey atemorizado cayó rendido a sus pies. Cobarde, quedó vencido reclinado en el tablero, sin darse cuenta de que no había sido mate ya que la dama temeraria estaba completamente indefensa.

Somos peones de ajedrez pero algunos saltamos como caballos

La dama poderosa en el centro del tablero se sentia invencible, pero las piezas enemigas simplemente se escurrierron alrededor de ella, evitándola. Y así pudieron matar a su amado rey sin que ella se diera cuenta.

Aquel peón vió al contrario acercarse. Quiso correr, pero el otro
¡zaz! lo atrapó al paso.

Los peones centrales estaban cansados de ser siempre los primeros en
trabarse en combate. Agotados y heridos, decidieron aliarse con los peones contrarios e irse de vacaciones fuera del tablero, dejando que el resto de las piezas arreglarán sus diferencias.

Las piezas capturadas echaban porras desde fuera del tablero. Las
pocas piezas que quedaban dentro, sólo se miraban confundidas sin saber qué hacer ya que no les quedaba fuerza suficiente para amenazar a su enemigo.

Aquel peón aislado estaba solo y tan aburrido, que le quiso hacer
plática al peón contrario que tenía frente a él. El otro peón, al principio no le hizo caso, pero después de observar que las otras piezas no estaban observando enfrascadas en sus escaramuzas, le dijo "¡Sale, pero háblame quedito para que no me regañen!".

Los dos peones enemigos estaban trabados muy juntos frente a frente.
Sólo se miraban pensando: "Si se moviera a un lado, aunque sea un poquito...".

Aquel rey miedoso mando traer
a todas sus piezas junto a él en la fortaleza de su enroque. Así permitió que el enemigo coronara múltiples reinas, las cuales destrozaron completamente el aparentemente inexpulgable castillo de su enroque.

El rey, temeroso de recibir una vez mas mate, se tira y con ese acto de cobardía, se rinde.

Los jugadores acordaron tablas.
Pero las piezas querían pelea, así que la partida continuó sin jugadores.

Era una jugada tan innovadora, que nadie se dió cuenta que el peón se había movido como caballo.

Se tomaron de las manos y formaron una cadena de peones. Las piezas enemigas los desencadenaron antes de que se pusieran a cantar.

Iba a ser la combinación más hermosa del mundo. El alfil avanzó, tropezó y se equivocó al quedar a medio camino. La combinación era brillante, pero el alfil no.

El rey estaba preocupado. Estaba adelgazando. Ya ni parecía rey.
Era lógico: era la pieza que comía menos que todos los demás.

Todas las piezas y peones estaban listos para iniciar la partida.
Todos, excepto... Miraron hacia abajo. "Y tú, ¿quién eres?". "Yo soy una moneda. Estoy sustituyendo al peón que se perdió".

El tablero estaba vacío y desierto. El peón volteaba hacia todos
lados. Por fin, mirando su reloj, dijo "Creo que llegué temprano".

Aquel caballo despistado se quería comer las piezas que saltaba. Creía
estar jugando damas.

El peón, después de llegar a la octava fila, estaba indignado: no le
permitían coronarse en rey. Le hicieron fraude electoral.

La partida estaba avanzando. Las piezas se acercaban para el
enfrentamiento... Entonces se detuvieron. Se sentaron a observar a las dos reinas enfrascadas en una discusión de cuál color era más bonito, si el negro o el blanco.

Era el final, y los peones no querían que los reyes participaran.
Porque era, decían, un final de peones.

Todo estaba listo para el mate del loco. Pero la reina se negaba a
hacer la jugada mortal. Decía que el mate se llamaba del loco y no de la loca.

El caballo saltaba alegremente saltando los obstáculos y asombrando
con sus piruetas a propios y a extraños.

Aquel peón negro estaba infiltrado de espía entre los peones blancos. Cuando le preguntaban, decía que era la oveja negra de la familia.

Al final de la partida, una vez más el afil solamente se enteró de la
mitad de la historia. Aquel alfil enfiachetado en el enroque tenía el gran defecto de ser demasiado curioso. Así que en lugar de defender a su rey, se salió a curiosear y cuando regresó ya no había enroque, ni rey, ni fiancheto.

Al terminar la apertura, como vieron que el juego estaba cerrado, procedieron a la reapertura.

Al llegar al medio juego todo estaba a medias. Así que acordaron
tablas. Repartieron las piezas a medias, y se medio felicitaron

El ejército enemigo estaba totalmente diezmado. Se habían capturado
todas las piezas contrarias, excepto el rey. El problema era que nosotros teníamos todas nuestras piezas, excepto el rey.

El peón iba avanzando paso a pasito. Las otras piezas se burlaban.
Pero ninguna pieza pudo llegar al lado contrario, excepto el pequeño peón. Más vale paso que dure, que paso que canse.

La torre quería avanzar más rápido, pero la distraía la intermitencia de las casillas: primero negra, luego blanca, otra negra, una más blanca... Todo parecía bloqueado. No se veía salida en el laberinto del tablero. Pero el caballo dió un par de saltos y llegó sorpresivamente al lado enemigo.

Los caminos de las torres, de los alfiles y hasta de la dama (y que decir de los peones) ya estaban muy desgastados de tanto uso. Por otro lado el caballo descubría nuevos y sorpresivos caminos cada partida.

El peón comenzaba con mucho entusiasmo, pero después del primer salto
se cansaba e iba paso a paso.

Si te fijas bien, las torres aparentan ser muy altas, pero no lo son
tanto. El rey y su amada dama son los más altos. Los alfiles superan en estatura a las torres. Y hasta el inquieto caballo es un poquito más alto. ¿Y los pequeñitos peones? A ellos no les importa ser más pequeños que aquellas "altísimas" torres. Saben que juntos, subidos unos encima de otros, son más altos que cualquiera de las otras piezas. Pero procuran que esto no se sepa, y menos por el rey.

Los peones están orgullosos de formar parte de la poderosa muralla del enroque.

El rey dudaba entre efectuar el enroque corto, o el largo. Finalmente
se decidió por el corto. El largo tenía más espacio, pero al estar desambueblado se sentía más solo.

Era una carrera de peones. Pero por más que se apuraba, el tablero
parecía tener más de ocho casillas.

Aquella pareja de alfiles trabajaba muy bien en equipo, el único problema que tenían era de que no se podían ver.

La torre avanzó resuelta hasta la octava fila para dar un mate de pasillo al rey atrapado tras la barrera de sus peones. La torre volteó sonriente y victoriosa, pero el rey... ¡ya no estaba!...

Aquellos peones habían quedado doblados uno frente al otro. El peón de atrás no podía ver nada y le pedía al de adelante que se quitara porque le estorbaba para avanzar. El peón de adelante sólo decía "¡Hey!, ¡no empujes!".

Y cuando aquel alfil estaba feliz porque por fin iba a conocer las casillas del otro color, se dió cuenta de que no era la misma partida, sino una nueva.

El jaque, para ser verdaderamente jaque, debe llevar al mate.


Las torres, peones y alfiles iban siempre en caminos rectos, por eso
los esperaban los enemigos y los atrapaban. El caballo daba saltos, brincos y piruetas cambiando rumbo por extraños de caminos, despistando a los enemigos.

Los reyes se controlaban a distancia, sin poderse acercar debido a
aquella misteriosa barrera que los separaba como polos de imánes del mismo signo, aunque en este caso eran de signo contrario.

Los dos reyes se miraban fijamente de frente, gritándose bravuconadas
y manoteando con sus puños. Al fin y al cabo sabían que no se podían acercar más y que ellos solos no podrían hacerse ningún daño.

El rey retrocedía aterrado. La horda de piezas enemigas lo rodearon
amenazadoramente. El rey estaba congelado sin poderse mover. Entonces el rey volteó a todos lados sin poder respirar y... ¡soltó una carcajada aliviado! Después gritó: "¡Es empate por ahogado!"

La lucha por la columna abierta era intensa. Primero una torre,
seguida de una torre enemiga, luego una más y otra hasta juntar la presión de todas las torres de ambos bandos en esa columna. Se agregó una dama y después la otra, porque no se podía quedar atrás la reina contraria. Todas, las cuatro torres y las dos damas, empujaron unas contra otras. La tensión estaba al máximo. Entonces un peón que pasaba por ahí, les preguntó: "¿Me dejan jugar?", y se rompió la tensión.

La reina recordaba suspirando los tiempos en que el rey era príncipe
(extrañamente azul), y ella era su amada princesa a la que le cumplía todos sus deseos. Pero ahora él es el rey, que casi no quiere moverse, ni salir. Y resulta que ahora él es el más importante y para colmo, ella tiene que defenderlo.

Intrigas en palacio.

Las piezas del flanco de dama cuchicheaban en reuniones secretas.
A las del otro flanco no les importaba, ellas tenían al rey de su lado.

La reina estaba furiosa. Siempre junto al rey, defendiéndolo, ¿para
qué? Si ahora ella era desechada con este cambio de damas.

El rey soñó que tan sólo era una pieza de ajedrez en el tablero.
Lo despertó el alfil dándole un codazo. "¡Señor! ¡Señor! ¡Se ha quedado dormido otra vez y nos toca mover!"

El padre jugó P4R. El hijo contestó Cc6.
Después de unas jugadas era obvio que había una brecha generacional... ...y más aún: que no estaban jugando en el mismo tablero...

Soñó que hacía su última jugada
y la partida terminaba. En ese momento murió. Para poco tiempo después renacer en una nueva partida.

El retorno de la reina.

La reina regresó un poco trastornada,
pues tenía aún recuerdos de haber sido peón.

El peón veia por fin coronado su gran esfuerzo
de llegar a la meta al final del tablero. Pero lo querian coronar reina, y él tan hetero...

La torre estaba ofendida,
¡la habían cambiado por un alfil! Y aunque le hablaban de un sacrificio de calidad, la torre sólo quería hablar de cantidad. Ya que aunque no era tan lista como el alfil, era obvio que seguro sí era más pesada.

Las blancas estaban felices.
Habían ganado gracias al sacrificio de su dama. Las negras habían perdido a pesar del sacrificio de su rey.

El rey emitió un decreto
en que prohibía a sujetos pequeñitos y cabezones soñar que algun día serían coronados.

Friday, November 10, 2006

Más sobre Carlos Torre

Transcribo aquí (esta es una manera de decir elegantemente cut & paste), un viejo artículo que escribí sobre Carlos Torre, el primer Gran Maestro mexicano... Cabe señalar que lo modifiqué ligeramente para hacerlo compatible con la realidad. Es decir, actualizo algunos datos que en el momento de escribir el artículo original, desconocía.

Carlos Torre Repetto, Gran Maestro Mexicano

por Manuel López Michelone

México, en su curriculum ajedrecístico, tiene en su haber cinco grandes maestros: Marcel Sisniega (uno de los jugadores más fuertes en los años setentas y ochentas, actualmente semirretirado); Juan Carlos González (originario de Cuba, pero ya mexicano); José González (viviendo actualmente en Barcelona), Gilberto Hernández (de familia ajedrecística. sus hermanos, yadira, es MIF (Maestra Internacional Femenil) y Eduardo MF (Maestro FIDE)), y finalmente Carlos Torre Repetto (q.e.p.d.), quien en 1925 sorprendió a propios y extraños haciendo su debut en la arena internacional con un empate frente a Alekhine, otro ante Capablanca y una victoria maravillosa contra Lasker (conocida mundialmente como La Lanzadera). Como en ese entonces la incipiente Federación Internacional de Ajedrez no tenía ninguna forma de clasificar a los jugadores y tampoco existían parámetros confiables para definir la fuerza de los mismos, Carlos Torre no recibió en vida el título de gran maestro.

La historia de Torre es dramática. De los 20 a 24 años (1924-27), el mexicano deslumbró con sus alardes en las 64 casillas. Venció a los grandes jugadores de la época. A Marshall (EEUU) lo miniaturizó en 8 jugadas escasas. A Dupré lo envolvió en un terrible ataque que obligó al rey enemigo a moverse de casilla en casilla hasta que Torre lo liquidó. Tartakover en ese tiempo denominó a tal partida como la del Rey Magnetizado, porque parecía que el rey de Dupré se movía como magnetizado, inexorablemente a la casilla del jaque mate. El campeón francés Tartakover explicó el fenómeno con una humorada: Nos aventaja porque juega con tres torres.

Después de esto, no se sabe mucho más de Carlos Torre. Como Juan Villoro dice: sólo hay fechas. Regresó a Mérida en 1927 y recibió toda clase de homenajes. Aparentemente el ajedrecista sufrió una crisis nerviosa que le impidió coronar sus esfuerzos en el tablero escaqueado. En sus últimos años, Torre vivió de la caridad de unos cuantos amigos. Carlos Durazo (editor de la revista sonorense, Ajedrez) le mandaba de vez en vez algún dinero, y el hospital psiquiátrico le daba asilo. Rodolfo Ruz Menéndez (bibliotecario de la universidad) lo nombró maestro de ajedrez. Aunque ya no podía disputar torneos, podía enseñar y vaya que lo hacía de un modo muy especial. Torre era muy bondadoso, le interesaba mucho la filosofía y las matemáticas. Le gustaba leer mucho y es una pena que haya muerto en el olvido.


Se sabe muy poco de las circunstancias que provocaron la crisis de Torre. Unos sugieren que fue una decepción amorosa, hipótesis que el maestro rechazó furiosamente, porque en palabras de Ruz Menéndez: A él nunca le interesó el sexo, eso no existió para él.


Tuve la suerte de ver a Don Carlos Torre. Fue en 1975 en el Campeonato Nacional Abierto del país, que se disputó en la mismísima Ciudad de México. Frente a un apiñado grupo de admiradores de las creaciones ajedrecísticas de Torre, el viejo maestro explicó más de una de sus brillantes partidas. Habló mucho de su encuentro contra el señor Reti (como él lo llamaba) y mostró algunas de las combinaciones más importantes de su carrera. Carlos Torre -lo recuerdo como si fuera ayer- iba descuidadamente vestido, pero a nadie le importaba. A través de sus gruesas gafas indagaba a los presentes a buscar la mejor jugada en la posición establecida en el tablero. Después de alguna pausa, el mismo Torre movía las piezas, con sus manos ya temblorosas -que más de una vez tiraron las piezas adyacentes- y sonreía al observar el gozo de los presentes ante la belleza ajedrecística.


Muchos años después, gracias a los trámites de Carlos Encinas (delegado internacional de la federación mexicana ante el organismo internacional hace unos años), la FIDE otorgó el título de gran maestro de ajedrez a Canal (peruano) y a nuestro compatriota Torre. Ambos reconocimientos fueron post mortem.

(*) La foto muestra a Torre moviendo una pieza frente al presidente de la Federación Mexicana de ese entonces (circa 1975)