Sunday, March 19, 2017

De cuando vas al Hospital Español a Emergencias




Ayer a eso de las 12 del día me caí en la calle. Pasaba caminando sobre un tope pero uno de mis pies lo agarró del borde del mismo y fui a caer con toda mi humanidad al piso. Estaba a un par de metros de uno de los vigilantes de la cuadra. Un segundo vigilante, que lavaba un coche llegó a auxiliarme. Me levantaron prácticamente ellos. Me pegué en la rodilla izquierda, el costado izquierdo del tórax y codo de ese mismo lado. También tuve raspones en la mano derecha. Todo parecía cosa de raspones y golpes y ya. Pude caminar -con poco dolor- y finalmente llegué a mi destino.

Sin embargo, en la medida que pasaban las horas noté que me dolía el costado izquierdo del tórax al respirar con cierta profundidad. No era que me doliera demasiado pero pensé que era importante que me revisaran. Así que en la tarde, a eso de las 6 pm, fui al hospital a que me checaran. El plan original era ir al Hospital Angeles del Pedregal, sede de mi seguro de gastos médicos Inbursa, pero en el camino vi en el celular que el Hospital Español era sede. Así que con Pilar nos dirigimos a este nosocomio porque estaba más cerca.

Me recibieron en emergencias y me mandaron al cubículo 5  eso de las 6 de la tarde, en donde en los primeros minutos aparecieron un par de doctoras jóvenes que ni dijeron buenas tardes y empezaron un interrogatorio: ¿fuma? ¿alcohol? ¿alergia a algo? etcétera. Que no saludaron fue porque me lo dijo Pilar que estaba ahí como invisible a estas doctoras. Escucharon mi tórax con sus estetoscopios y presionaron mis costillas a ver si se sentía diferente. Como llegaron se fueron.

Pocos minutos después llegaron cuatro doctores que eso sí, dijeron buenas tardes. Uno de ellos me revisó mientras los otros observaban. Le mostré todas las heridas que me había hecho y entonces el doctor que revisaba me dijo que me harían unas placas, tanto del tórax como del codo izquierdo. La herida de la rodilla era un raspón y no parecía ser nada serio.

Pero ahí empezaron los problemas. Pasaron los minutos. Me hicieron ponerme la bata tipo hospital y nadie venía por mí a Rayos X (o Imagenología). Tuvo que salir Pilar a averiguar qué pasaba y pasaron entonces un par de minutos para llevarme a que me tomaran las placas.

El doctor que me tomó las placas quiso tomar un par más del codo, porque vio algo "raro". Se me hace poco profesional que le avise al paciente esto porque quiero creer que solamente el que me atendía debiese decirme qué podría tener. Lo que vio -después supe- es una bolita calcificada pequeña que está a la altura del codo izquierdo. El doctor que me atendió me dijo eventualmente que no significaba problema alguno pero que estuviese atento a que no cambia de forma o crece.


La foto muestra el estado en el que estaba al llegar a emergencias

Me regresaron al cubículo en el que estaba y esperé, esperé y esperé. Nadie venía hasta que Pilar tuvo que salir a decirles que qué estaba pasando. Pasaron quizás otros diez minutos y de pronto apareció el doctor y me dio una receta. Me indicó que no tenía fractura en ninguna costilla pero que por el golpe me dolía. Me dijo que necesitaba un espirómetro para hacer ejercicios pulmonares, porque como me dolía al respirar, entonces el cerebro se las ingenia para evitar que respire fuerte y eso hace que el pulmón, que es como un globo, tienda a pegarse en sus paredes. Esto puede provocar otras dificultades como fiebre, infecciones, etcétera. Me informó el galeno que me darían un "espirómetro". Y salió del cubículo. Para todo esto, ya eran casi las 10 de la noche.

Y empezó otra espera ridícula. No llegaba nadie con el dichoso aparatito y entonces Pilar y yo salimos del cubículo. Le informamos a la enfermera que estaba que no nos habían dado nada y que ya nos queríamos ir desde hacía una media hora. El doctor que me atendió se acercó y dijo que ya había pedido el aparato a la bodega, que estaba a dos pisos de donde estábamos, que no entendía por qué no me lo habían dado.

Pues la enfermera dijo que se ocuparía y a los cinco minutos finalmente llegó con el juguete de ejercicios (foto). Nos explicó lo que teníamos que hacer y entonces procedimos a las cajas. Ahí me dieron, después de algunos minutos (ya eran casi las 11), la relación de gastos. Había ya registradas medicinas y ungüentos que no me dieron. Le dije que esos registros estaban mal. Entonces la señorita que me atendía me dijo que tardaría 15 minutos en hacer la nueva relación. Para esto, un señor judío (llevaba puesta su kipá), estaba reclamando de lo lento de la atención. Necesitaba una placa y no lo llevaban a rayos X. Se fastidió el hombre y entonces gritó: ¡Vámonos de aquí! y salió con quien probablemente eran su mujer e hijo. La que me atendía entonces mencionó a las otras de la oficina donde me estaban atendiendo que "ese señor desde que llegó se ve que era un payaso". Pilar y yo nos quedamos suspensos. ¿Cómo se le ocurre comentar semejante cosa? ¿A poco cree esta impertinente que los que llegamos a emergencias es porque estamos muy contentos de ello?

Fue entonces cuando la susodicha me informó que tardaría 15 minutos en rehacer la factura. Le dije entonces: "15 minutos, no 20, no 25 ni media hora. Aquí me han tratado muy mal, no me han atendido rápidamente. Llevo desde las 6 de la tarde y esto es ridículo". Entonces la señorita ésta me dijo: "Pues hable entonces con la jefa de enfermeras". Le dije "Ahora mismo" y volvimos a entrar a la sala de emergencias. Le pregunté a una de la administración quién era la jefa de enfermeras y me dijo que "Miriam". Le dije entonces: "¿Quién es ella? ¿Tengo que gritarle para que venga o cómo?". Y entonces esta persona decidió ir por la enfermera en cuestión como si yo fuese el menos paciente de la historia del hospital español.

Llegó entonces la enfermera en jefe y de nuevo apareció el doctor preguntando qué pasaba. Le explicamos a ambos y se disculparon una y otra vez. El doctor dijo que había muchos pacientes pero yo le informé que aunque pudiese entender eso, la lentitud del servicio no podía ser. Finalmente no se estaban pagando tres pesos. Tuvo que asentir y aceptar que las cosas no estaban bien.

En ese momento entonces me llamaron de la administración con la nueva factura, que ya no tenía esos cargos extras. La leí, acepté y de ahí fui a pagar (poco menos de 6 mil pesos que supongo el seguro repondrá). De ahí regresé a la administración y entonces le dije: "¿Y mis estudios?". Me dijo la que me atendió que tenía que ir a Rayos X por ellos. Llegué y no había nadie. Eventualmente encontré una enfermera, que revisaba su celular, y le expliqué a lo que venía. Me tomó los papeles y procedió a darme los estudios en un CD. Tardó 20 minutos en esto. Firmé de recibido y salimos casi las 12 de la noche del hospital.

El asunto es que el Hospital Español, que es una institución privada, cobra sus servicios de emergencia caros, como cualquier hospital privado. ¿Te ponen un curita? 7 pesos, ¿te limpian la herida con agua oxigenada? 140 pesos, etcétera (son meros ejemplos). Pero por este costo uno debería recibir un trato amable, un trato rápido para atender la posible emergencia. Pero más allá de eso, tampoco resulta admisible que la de administración haga comentarios como el del señor judío (aunque no los haya hecho a nosotros), que son desagradables y fuera de lugar. O no están entrenadas o no saben ni les han dicho que nadie va a emergencias porque tiene ganas de hacer una fiesta. Es inadmisible por muchas razones y más si se trata de un hospital privado.

Así las cosas...

4 comments:

Pablo A. Dávalos B. said...

Estimado Morsa: De todo esto, da gusto saber que del golpe no hubo mayores complicaciones; y del tema de la atención médica en hospitales uff.. es clásico y no parece cambiar.

Saludos y que te mejores.

Morsa said...

Gracias, Pablo. Saludos.

Jorge Edgar Ortiz Ramírez said...

Caray, que bueno que no pasó a mayores el golpe, Manuel.

Y quizá tuve suerte, ya que de un accidente de tránsito llegué hace ya unos años a ese mismo Hospital, pero no tuve mayores problemas de atención y/o pérdida de tiempo afortunadamente.

Eso si, todo es carísimo, pero afortunadamente respondió la aseguradora en ese momento.

Enrique said...

Desafortunadamente el ambiente médico con el tiempo se va considerando intocable. No hablo de los doctores (aunque algunos sí lo ven así) sino de todos los que laboran alrededor de él. Como tienes que pagarles a webo, es tú salud y uno no ahorra en eso, y se mueven en un ambiente de mucho dinero, las secretarias, ayudantes, enfermeras, etc etc creen que tú necesitas de ellos y entonces tú tienes que chingarte a lo que ellos decidan.